Amsterdam-Ameland 09

 
Con la intención de ver a nuestro amigo Álvaro, que lleva ya un tiempo viviendo en Amsterdam, jugar un poquito al rugby y conocer nuevos lares nos apuntamos al torneo de rugby-playa de Ameland, una isla en el mar del Norte (con un par de huevos podías llegar nadando a una plataforma petrolífera). Hasta allí nos desplazamos, previos dos días en Amsterdam: Lema, Alfredo, Vasco, Gonzalo, Benito, Javito, Viñas, Pierre y Felipe, allí nos encontramos con la gente del equipo de Álvaro, Oli (australiano), Lawrence (holándés) y Francesco (italiano), además el viernes vienieron Bombero y Maxi. El torneo dicen es el más numeroso de Europa aunque su idea de organizar un evento así es sacar dinero para el club más que hacer algo para que los clubes lo pasen bien. En cualquier caso fue un viaje increíble lleno de buenos ratos y la camaradería que sólo da este maldito deporte.
 

La ciudad

 

Dos días en Amsterdam dan para mucho y es que como no seas muy amigo de visitar los museos, que los hay y muy buenos, la capital holandesa no tiene mucho que enseñar… durante el día, claro.

 

Poco pudimos ver en lo que se refiere al turisteo convencional. Diez minutos del barrio rojo, un par de mercadillos y Rembrandtplein que es unas de las zonas donde están los garitos, los sitios guarros para comer y algún coffeshop donde te venden cerveza, rara avis en Holanda.

 

Ni mercado de las flores, ni la casa de Ana Frank, ni el monumento a los ‘caídos por la homosexualidad’ ni su puta madre. No vimos nada de nada, menos mal que yo ya había estado en Amsterdam y vi todo lo que había que ver, que como digo tampoco es mucho.

 

Nada más llegar nos sumergimos en el barrio donde nos alojábamos y nos pusimos a consumir cervezas a tuti algo que no cambiaría hasta nuestra vuelta a España. Después, y no es que nosotros fumemos porros, pero ya que estábamos allí como no íbamos a entrar en un ‘coffe’, ya sabes allá donde fueres haz lo que vieres. El moro que regentaba el local dijo “Buff, nueve españoles con ganas de bronca, a estos les tengo que echar en media hora”. Así que el tio nos invitó a dos pipas que acabaron con nuestras funciones vitales, dicho y hecho en media hora éramos almas errantes por las calles de la ciudad.

 

Tras encontrarnos con Álvaro fuimos a su keli a hacer fiestita y volvimos a Rembrandtplein para ir al garito que su club tiene como sede, unas cervezas, más cervezas y no me acuerdo de una mierda más de ese día, menudo pedo más gordo. Al día siguiente fue lo mismo aunque yo pensaba que la cosa acabaría en kilbosing. Gonzalo y Álvaro vacilaron a todo el que tenían por delante en un garito, yo tomé posiciones en unas escaleras por si acaso y le dije a Viñas “cúbreme el flanco izquierdo”, ni puto caso, el guadalajareño nos dejaba en tres efectivos en caso de batalla, afortunadamente esta gente tiene horchata en vez de sangre y lo único que nos pasó fue que nos cogimos un pedo de impresión que nos llevó a montarnos en las distintas barcas del canal de vuelta a casa.

 

De Ameland no os puedo contar mucho. Para los que viváis en la zona noroeste de Madrid os diré que es como Monteclaro o Villafranca pero a lo grande y metido en una isla a la que sólo puede llegar en ferry, y tardas bastante.

 

El Rugby  

 

Los holandeses no tienen ni puta idea de jugar al rugby. Nuestros resultados dependían únicamente de cómo nos encontrásemos nosotros. Ganamos al campeón de Holanda y perdimos contra unos paquetes. Le hicimos un partidazo a los Fijianos y perdimos contra unos que tenían un patito de goma en la camiseta. Ganamos al campeón de plata y perdimos contra unos que el día anterior les habíamos metido cuarenta puntos.

 

Empezamos el día bien pedo de la noche anterior y nos tocó un equipo inglés “Bien”, dije “seguro que son borrachines que están de vacaciones como nosotros”. Los cojones, doce enormes fijianos del ejército británico que acababan de venir de Irak. El capitán me miró en el sorteo y se empezó a partir la polla, no era para menos. Me dijo que como éramos tan valientes de enfrentarnos a ellos nos ofrecía la posibilidad de la retirada, yo le señalé la bandera rojigualda que había en nuestro sitio y le dije “Gracias, pero esto es un Tercio español”. Lo que pasa es que luego les empezamos a meter hostias y ya no se reían tanto. Empate sin puntos al descanso y todo el torneo mirando el partido. No pudimos aguantar más y nos colocaron dos ensayos. Estuvimos a punto de contestarles con uno pero en un ruck uno de ellos saltó a por el balón (si, sí, se saltó el ruck, acojonante) y el árbitro, en Holanda son muuuucho más malos que en Madrid, lo dio por bueno y nos metieron el tercero.

 

Los equipos debían ser de diez jugadores y nosotros éramos quince. En el segundo partido nos enfrentamos con unos enormes holandeses descendientes de alemanes. Eran malos pero nosotros fuimos con la idea de jugar todos así que nos ganaron. Lo más destacable del partido es que su número 8 me metió un placaje en el que me volteó y me soltó en el aire, me levanté dispuesto a darle la hostia de su vida pero me reprimí al ver que su tamaño me tapaba el sol. La cosa quedó en tarjeta amarilla para el teutón y las varias veces que le dije “hijodelagrandísimaputa”, en español por supuesto, mientras se iba al Sin Bin.

 

Después nos tocó un equipo vestido con patitos de goma en sus camisetas. Eso sí, las cosas como son, las camis eran muy chulas. Tenían más nivel que los anteriores pero a estos si les tomamos la medida. Al final perdimos por un punto (aquí los ensayos valen cinco puntos si los metes por el centro, cuatro en los lados y tres en las esquinas) lo que después nos vino de cine porque si hubiésemos ganado tres partidos estaríamos en las finales de oro, lo que no hubiera sido nada bueno teniendo en cuenta como nos levantamos el domingo.

 

Con la moral por los suelos tras perder tres partidos, llegaba un equipo de la primera división holandesa. Pero como digo estos no tienen mucho nivel así que les ganamos dándoles un palizón de antología. Sólo se que vestían de negro y que había uno rubio que era muy bueno, pero por lo demás poco que contar.

 

Llegaba Utrecht, la verdad el equipo más serio que vi junto a los fijianos. Contaban con un número 15 que después me enteré que era internacional por Holanda, la verdad que el chaval jugaba del copón. Pero lo más importante tenían un jugador que estuvo por Tres Cantos un año de Erasmus que no dudó en venir a saludarnos nada más plantar la bandera con el toro por la mañana en el mástil que estaba en nuestro campamento de batalla. Perdimos ante un gran equipo, la verdad no se como quedaron pero no me extrañaría nada que ganasen el campeonato.

 

Después llegaba el  campeón de Holanda de rugby XV. Muy chulitos, con bastantes victorias en su haber y peinándose los flequillos. Craso error, sacamos entonces al mejor equipo posible y les dimos hasta el carné de identidad. Palizón de la hostia en el que sólo les dejamos meter tres puntos. Tan mal lo pasaron que tuvieron que sacar el balón de la melé con la mano, y entonces le dije al árbitro, en la lengua de Shakespeare esta vez “Pero no ves lo que ha hecho, increíble macho!!!” y su pilar me contesta “ché, loco no te pongas así que no es para tanto”, me quedé sorprendido y le contesté “Ah claro que eres argentino, has sido tu el que ha robado el balón”. Después de dar una lección de rugby a los listos de turno estos, nos intentaron robar un balón. De nuevo me dirigí a ellos y en la lengua del imperio británico les dije “Pero… ¿otra vez robando?, anda trae”. Daban un balón a cada equipo participante, nosotros tenemos tres.

 

Como primeros clasificados en la Copa de Plata llegamos al domingo. Nos tocó como primer rival el equipo holandés descendiente de teutones. “Bien, vamos a por la revancha, que no se vayan pensando que eran mejores que nosotros”. El problema es que el pedo de la noche anterior fue tan, tan, tan gordo que llegamos tarde y nos dieron por perdido el partido, una vez la organización les preguntó si podíamos jugarlo después y ellos se negaron ¿miedo? Seguramente.

 

Con Maxi que se había roto la nariz y ya estaba camino de España junto a Bombero, Pierre lesionado en un hombro, Vasco en la rodilla y Viñas en la tienda de campaña no sabíamos si vivo o muerto, nuestras tropas estaban bien mermadas. Sólo éramos nueve jugadores y nos tocaba el equipo que a la postre sería el campeón de plata. Además, los rivales al vernos se las prometían muy felices. Nuestro calentamiento consistía en despertarnos, quitarnos chubasquero y chandall, esperar al séptimo aviso del árbitro y ponernos a jugar. Las alineaciones las hacíamos con los siete primeros que pisaran el campo. Pero como digo los holandeses son más malos que la hostia, así que les metimos un ensayito y a defender hasta el final del partido. Nuestros contrincantes no se lo podían creer.

 

El último rival fue esos que iban de negro y que eran mazo de malos excepto uno rubio. Les habíamos metido una paliza de la hostia el día anterior y este partido iba por el mismo camino. Dos ensayos a cero, por el centro, y nos empezamos a cambiar. Nos metieron dos que no eran por el centro así que seguíamos por delante. Cuando estábamos a un metro para meter el tercero apareció uno de ellos y entrando por lateral sin decir buenas tardes coge la pelota, nos quedamos inmóviles para sacar el golpe de castigo que el árbitro nos debió haber dado, pero que va, el colegiado siguió la jugada con la felicidad que provoca la ignorancia de desconocer las normas de este deporte y dio el ensayo por bueno, así que nos ganaron cosa que ni ellos mismos se creían.

 

La fiesta

 

¿La fiesta? ¿La fiesta? ¡¡¡Qué fiesta Dios!!! ¡¡¡Quiero volver!!! ¡¡¡Quiero volver!!! ¡¡¡uuuuuuhhhhh!!! Como dijo mi hermano al salir de la carpa de conciertos que montaba la organización del torneo “Esto sólo lo he visto en un concierto skin”.

 

Tras esperar a los cabronazos de Álvaro, Pierre y Viñas durante tres horas con los carros llenos de comida en la calle a que trajeran los coches, tanto tardaron que llegaron antes Bombero y Maxi desde Eindhoven, pusimos rumbo a Ameland. Gracias a la cagada de estos tres interfectos cuyas únicas excusas fueron “Es que tenía que ir al Decahtlon” o “Estaba todo pedo como para darme cuenta” llegamos al último ferry de milagro. Eso sí la fiesta comenzó en el barco con una charanga que junto con los botes de cerveza animó el viaje.

 

    

 

Una vez en las tiendas, Álvaro y yo nos fuimos a presentar a los organizadores. La verdad es que la idea de los holandeses de hacer un torneo de rugby playa es para sacarse dinero. Es decir, ellos hacen el torneo como cuando en el club hacíamos las fiestas de Nochevieja. No hacen el más mínimo caso a los clubes, vengan de donde vengan y su idea es vender el máximo posible de dinero del torneo.

 

Después salimos todos juntos pero nos pusimos tan pedo que un grupo se quedó en una punta, otro en otra y un tercero al fondo de la carpa todos pensando que los otros no estaban. A mi me tocó con el holandés (Lawrence), el italiano (Francesco) y el australiano (Oli) del equipo de Álvaro y, afortunadamente, con Gonzalo. Digo afortunadamente porque como bien sabéis Gonzalo habla todos los idiomas, en este caso practicó su holandés y se le debió dar da puta madre porque por cada tres fichas sacaba cinco cervezas (cada birra valía una ficha o lo que es lo mismo 2,20 euros). Por supuesto mi grupo llegó el último al campamento base aunque nuestros compañeros de armas acababan de aterrizar.

 

A la mañana siguiente, después de los partidos del sábado, nos dimos cuenta de la jeta que tenía esta gente del torneo. Esta bien que Holanda tenga un nivel de vida superior pero joder 2,20 por una puta caña en vaso de plástico tiene cojones. Así empezamos a afinar el ingenio. Unas veces nos metíamos en un grupo que tenía varias bandejas de cañas y les cogíamos, otras pedíamos en barra y hacíamos un ‘simpa’ (no veas para explicarle al australiano que es un sima) y otras, nos invitaban agradables gentes como la mujer española de uno de los organizadores que al vernos allí le dimos buen rollo y nos invitó a un par de bandejas (12 birras).

 

Por la tarde, mientras hacíamos una increíble barbacoa en la que para poder comer más tenías que vomitar antes de la gran cantidad de comida que había recibimos la inesperada visita del equipo fijiano. “Joder, como vengan a darnos de hostias la llevamos jodida”. Evidentemente venían a charlar con nosotros y a hermanarse con el otro equipo exótico del campeonato, ya que todos eran holandeses aunque alguno se hiciera pasar por turco.

 

Bebimos unas birras y les dimos Pacharán, a lo que los armarios empotrados de color, de color negro, dijeron “good taste”. Además nos dijeron algo que nos subió el ego: “no se si es que era el primer partido pero hemos sufrido con vosotros como con ningún otro equipo, sois muy duros, no entiendo como no estáis en las finales de oro”.

 

Con el pecho hinchado nos dirigimos a la fiesta de unas tías que nos habían invitado. Llevábamos una bolsa de pan con unos 50 botes de medio litro de cerveza además de los bolsillos grandes llenos de botes, a esto le añadimos una botella de Pacharán y los que bebíamos cubata llevábamos nuestra ración de litro y medio de bebida espirituosa. Yo no me enteré pero por lo visto las tipas eran un poco gilipollas y sólo fuimos a esa fiesta porque el australiano Oli se iba a zumbar, y se zumbó, a una que iba vestida, junto con sus amigas, de vaquera pero con caballo y todo. La fiesta no estuvo mal, la condición era llevar un flotador o análogo lo que a mi me vino dabuti para sujetar mi botella de plástico llena de whisky-cola.

 

Después nos acercamos a la super carpa montada por el torneo. Conciertazos, buena música rock y un pedo que no te puedes ni imaginar, el Vasco se lo pasó como en su vida. Nos pusimos junto a unas tías que eran un equipo de fútbol que sólo jugaba al rugby en Ameland, evidentemente eran todas lesbianas pero entre unos y otras lo pasamos de puta madre.
 
Nos metimos a pie de pista y vimos como los holandeses se empezaban a empujar rollito concierto ska. Evidentemente les seguimos e hicimos lo propio. Rápidamente nos hicimos con la pista con la única baja de Viñas. Una vez consumidas todas nuestras bebidas de reserva (unos 70 botes de cerveza de medio litro y 10 litros de cubata) no nos quedó otra que pedir en barra. El guadalajareño dijo “Macho que he puesto 20 euros y me he bebido una cerveza”, claro eso es lo que el creía que estaba pasando pero la realidad era que siempre tenía una cerveza en la mano, lo que pasa es que con el pedo que llevaba o se le caía o se la tiraban.
 

 

Después de esto, nos subimos a hombros con la bandera española, le dimos una señal de stop a la cantante, nos seguimos empujando hasta que chocamos con unos mendas con aspecto casual. Fue mi hermano el que topó con ellos y uno, el más chungo, le sacó una navaja automática, nos que damos blancos. Si le llega a pinchar lo mata, eso sí luego le hubiésemos inflado a hostias. El tio abrió la navaja y para nuestro alivio esta era en realidad un peine con el que peinó el flequillo de mi hermano que creo se había cagado en los pantalones.

 

Seguimos bebiendo tras el susto, y bebimos más y más hasta que marchamos a las tiendas para beber otro poco y fumar algunos petas. Viñas al día siguiente no pudo levantarse y potó esperando al barco, en el camino al barco, en el barco, en el coche, en el McDonalds, al llegar a Amsterdam, en el hostel y así hasta que lo dejamos durmiendo, y luego dice que “sólo me he bebido una cerveza”.

 

Nos vamos

 

Un gran viaje de amigos y rugby que, a buen seguro, ninguno de los participantes olvidará. ¿Volver? Nada descartable, habrá que ver fechas y sobre todo infraestructura porque allí hace un frío de la hostia, Ameland está en el mar del Norte, y es necesario a veces una caravana o algo donde cobijarse de verdad, además de lo más básico, de lo que nosotros carecíamos, cubiertos para comer, unas míseras sillas y algo de luz.

 

Pero eso sí, una vez más lo pase increíble con mis amigos jugando al rugby.

 

12 comments on “Amsterdam-Ameland 09

  1. Joder tíos, qué bien me lo pasé, por lo que recuerdo… Es que fue empezar a liarla el Jueves y un no parar. La hostia. Por cierto, el momento ese con Gonza, yo no lo recuerdo para tanto :D Si queréis repetir ya sabéis que me encontraréis por aquí.

  2. jajajajajajajajajajajajjajajaj mestoy descojonando vivo!!!! vaya cara de demacrao que lleva el amigo Viñas en el vídeo! Una cerveza???? los cojones treintaytres! jajajajajajavaya envidia cabrones! XD

  3. ya se lo dije a Lema al ver las fotos… los holandeses no saben inglés ¿os habeis fijado en el marcador de la foto de equipo? manda huevos….

  4. Juaaaa…la mejor crónica que has escrito en tu vida Felipe, de verdad, un descojone….Que envidia me daís….Viñas deja el alcohol por dios!!!!!

  5. Puedo afirmar , y en esto que seguro que coinciden mis compañeros de esta aventura, en que la frase del viaje fue:-Gonzalo: Italiano chs!, chs! , silbido típico de Gonzalo, Italiano! Mussolini ( a la par que le ofrece una cerveza).jajajjaa creo que después de esto ni Toñin el torero lo supera!

  6. Alvaro, perdona a Talo que esta muy mayor, su mujer no le deja salir por las noches, le han prohibido el whisky, el fumar…etcc….Ahora Talo responderá con su típico Harpo h. de p……me lo dice desde el cariño….porque Talo ¿tu me quieres NO?

  7. Álvaro ya le has jodido a Talo con sus cursillos de la BBC… para una palabra que se sabía en inglés y vas tú y le dices que es holandés.

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