ALCALÁ NO PERDONA EN HORTALEZA (CRÓNICA DEL XV HORTALEZA)

alcalahortalezaFoto: Charly (Archivo)

Info: XV Hortaleza

El partido no podía haber ido por otros derroteros. El dominio en las abiertas del Hercesa y su compacidad eran más poderosos que nuestras líneas defensivas. Ordenadas, pero escasamente contundentes y con poca querencia al placaje bajo. No ganabamos posesiones delante a pesar de que teníamos una delantera fuerte y ellos aprovechaban una mayor coordinación para arrasar en las abiertas incluso cuando la posesión era nuestra. Así que el primer tiempo acabó con Miliko expulsado por diez minutos y tres ensayos en contra. Nosotros no tuvimos la pelota para atacar.

En el segundo tiempo ellos decidieron abrir más. Ponían a sus terceras en la línea y abrían rápido la segunda fase para dar una patada en profundidad y cojernos descolocados. Esto nos hizo mucho daño cuando nuestro zaguero Fernando tuvo que dejar el campo por una contractura. En fin, que llevábamos como seis ensayos en contra y teníamos posesión en nuestra 22 cuando decidimos cambiar algo. No íbamos a defender más, íbamos a atacar. En vez de tirar la pelota a touche se la dejamos a la delantera y nos lanzamos en tromba en su apoyo.

Cruzó entonces por el Hortal el espíritu de Balaclava; cuando los Dragones ingleses se lanzaron a la carga contra un enemigo muy superior sin más recompensa que el orgullo del cumplimiento del deber y a pesar de la certeza de las numerosas bajas que se iban a producir.

A la sorpresa inicial del Hercesa por esta carga, le sucedió un renovado impulso de nuestros delanteros para cargar y repetir. Entre golpe a favor y carga nos pusimos a trompicones en su 22. Ese aliento no lo debíamos ya parar así que apretamos los dientes y a empujones nos hicieron un golpe a 5 metros que sacamos rápido. Finalmente entre los tres o cuatro dragones que llegaron, conseguimos posar el balón. Fueron diez minutos de orgullo, de empuje y de determinación con todos los dragones a la carga en pos de la autoafirmación y de dejar bien claro que era lo que podemos hacer como equipo cuando nos lo proponemos.

Ya en los minutos basura nos colaron otros dos ensayos, pero ya no hacían daño. Habíamos vuelto a crecer como equipo. Tanto es así que al final, contraviniendo la norma no escrita de cantar nuestra canción cuando ganamos, nos pusimos a cantarla como si fuéramos benjamines.

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