ESPECIAL COPA: EL SALVADOR GANA UNA COPA DEL REY PARA LA HISTORIA (VÍDEO)

felipe_copaFoto: Charly

Justo campeón. Silverstorm El Salvador se impoen en una final de la Copa del Rey que quedará para la historia. 13-9 para los chamizos en un partido que empezó aburrido, se tornó en tedioso pero empezó a remontar en la segunda parte gracias a la propuesta del ahora campeón. El ensayo de Alberto Díaz rompió el choque y obligó a VRAC Quesos Entrepinares a irse para arriba. Las impreciosones queseras y la buena defensa de los albinegros terminó con una Copa que quedará en la retina de todos los buenos aficionados al rugby, y lo más importante en la de los que no lo son y por primera vez en nuestra historia reciente han visto un gran partido en una gran estadio con un lleno hasta la bandera.

Apenas unos pocos asientos de las primeras filas de los fondos (no más de 50) estaban libres en el estadio de Zorrilla. Entraba el Rey Don Felipe VI al coliseo pucelano entre vítores de “Felipe, Felipe!!!” que se tornaron en respeto y silencio sepulcral por el himno nacional. Problamente el Rey está en pocos sitios donde el público sea tan unánime a su favor y por eso se le notó distendido y muy a gusto con lo que presenciaba.

Comenzaba el choque. Patadas a un lado y otro del campo con dos equipos que parecían tener prohibido pisar la veintidós contraria. En el minuto 3 Griffiths pedía palos en una lejanísimo golpe de castigo, que además de estar a 40 metro se situaba escoarado. Lo falló pero lo más importante es que todos los aficionados entendieron en los primeros minutos de juego que al pateador se le respete y que 26.000 almas pueden guardar silencio si la ocasión lo merece.

Con todo el público aleccionado ya se podía empezar a disfrutar de un buen partido de rugby. El problema es que el cielo y su lluvia no querían ni los dos equipos sobre el campo tampoco. Lluvía a partir del minuto cinco que se alargó de manera intermitente hasta casi el descando y queseros y chamizos que andaban con más miedo de que les hicieran daño que ganas de hacerlo ellos. La verdad, en la primera parte poco más que reseñar que la patada de Katz, aunque también un valiente inteto de drop, y las dos de Gass que pusieron el resultado en 3-6 para los queseros.

grada

Para que engañarnos, el Rey se estaba aburriendo más que en el concierto de año nuevo. El espectáculo del campo no estaba correspondiendo al de las gradas y eso no era nada bueno para el rugby. Pero beneficiaba al VRAC que se estaba llevando el partido a base de volar como una mariposa en medio campo y picar como una abeja con los golpes de Gass.

Arrancaba la segunda mitad y mientras los queseros seguían el guión de la primera, los chamizos se empeñaron a salir a mostrar algo distindo. Las primeras melés del partido no fueron fáciles para los de El Salvador pero a medida que aanzaba el partido no solo se iban encontrando más cómodos en esa faceta si no que además eran muy superiores en touche. Las fases estáticas tenían color albinegro. En el 58′ empataban el choque por medio de Katz para después regalar la primera gran jugada del partido que firmó Jean Zebango, un auténtico quebradero de cabeza para la defensa quesera.

Sin tiempo para respitar, cuatro minutos más tade llegaba la acción que abría en canal la final de Copa. Pearce la agarraba en la medular y le tiraba un falso pase a Zebango que se llevaba toda la presión de la defensa, por el otro lado apareció Alberto Díaz que, en volecidad y con un simple cambio de paso, dejó clavados a Gass y Pablo Gil para meterse debajo de los palos y dejarle una transformación cómoda a su compañero Katz (13-6).

Co nel partido abierto al VRAC no le quedaba otra que apretar y hacerlo por fuera porque en el lado cerrado El Salvador era cada vez más fuerte. Así que Gass empezó a lanzar bombazos hacia afuera que casi siempre iban dirigidos a Pretorius o Guillo Mateu. Pero a pedar de los metros que stos ganaban la defensa chamiza estaba muy cerrada. Solo con un golpe de casitgo por medio de Griffiths lograron acortar distancias s 13-9.alberto

Habían cambiado los papeles. Ahora era El Salvador quien esperaba y el VRAC el obligado a poner las cartas en la mesa. Pasó más lo primero que lo segundo mientras se las ocasiones del quesos se iban desperdiciando entre las 40 y las 22 chamizas. Los minutos pasaban y pesar de la escasa renta el marcador no se movía. El señor Molpeceres pitaba el final y el bando chamizo estallaba de alegría. Un resultado y un partido que quedarán para la historia de un deporte en un país que nunca ha amado el rugby pero que por un día demostró que es posible llenar un estadio para ver a 30 jugadores detrás de un balón oval.

Con el Rey Felipe VI sobre el cesped de Zorrilla se hizo la entrega de trofeos a los dos clubes pucelanos que merecen todos los honores del rugby español. A partir de ahora la pregunta es obligada ¿Cómo vamos a aprovechar esto?

 

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