LAS BILBAO FINALS CONSOLIDAN A ESPAÑA COMO REFERENTE EN GRANDES EVENTOS DE RUGBY

Foto: EPCR

San Mamés ha vuelto a demostrar, como ya lo hizo el Camp Nou y, en menor pero en justa medida, Anoeta, Zorrilla y Ciudad de Valencia, que España es el nuevo mercado europeo y mundial que el rugby estaba buscando. Las Bilbao Finals confirman a nuestro país como referente de grandes eventos. Queríamos crecer como selección yendo al partido inaugural del mundo y Rugby Europe nos robó el sueño, sin embargo hemos seguido trabajando. World Rugby, estas son nuestras credenciales.

Lo ocurrido en la final de Copa de Valladolid en mayo de 2016 no fue una casualidad sino el inicio de algo muy grande. Los organizadores de la final del Top-14 en Barcelona del mes de junio de aquel año se frotaron las manos al ver Zorrilla lleno y con el Rey como invitado de honor.

No se equivocaron y el llenaron el estadio azulgrana batiendo un récord de asistencia en un partido de clubes en toda la historia (99.124 espectadores). Un hito histórico en la historia de los eventos de rugby disputados en España.

Poco más de un año después la Federación Española buscaba montar un evento internacional en Anoeta y para ello se pusieron en contacto con la EPCR. Los directivos europeos les hablaron de la próxima licitación de las Finales de la Champions y la Challenge Cup. El único problema inicial, porque lo del trabajo posterior vendría después, es que se ncesitaba un estadio para 50.000 espectadores y Anoeta se quedaba en 40.000.

Entonces la opción viajó hasta Bilbao con San Mamés. A partir de ahí reuniones y negociaciones con todas las entidades que gestionan la capital (que básicamente son todas las públicas locales y autonómicas).

Con este estadio la EPCR se empezó a tomar muy en serio la candidatura española. Las finales nunca habían salido de los países del Seis Naciones, de hecho nunca habían viajado a Italia. Se decidieron por Bilbao y a partir de ahí comenzaron una campaña tremenda para llenar la ciudad.

Periodistas españoles invitados a la fase de grupos de la Champions en partidos disputados en Irlanda, entrevistas, reportajes y artículos de una prensa bilbaína y española volcada con el evento. La ciudad comenzó a convertirse en una enorme Fan Zone desde meses antes de las finales.

Mientras tanto, en todo ese tiempo, los puentes de mayo en España volvieron a registrar dos finales de Copa del Rey con estadios de fútbol -Zorrilla y Ciudad de Valencia- con más de tres cuartos de entrada en partidos complicados, primero por la lluvia y segundo por jugar dos equipos de la misma ciudad lejos de casa. Aún así la afición española respondía en cada gran evento, la EPCR se frotaba también las manos como lo hicieron sus homólogos del Top-14.

Llegaron las finales de Bilbao con el Botxo convertido en un auténtico parque temático del rugby. Aficiones de cuatro países juntas y revueltas (seis si contamos los pocos rusos y alemanes que se acercaron a ver sus equipos en la Continental Shield, la final olvidada del domingo en Getxo que a los del Enisei les ha valido una plaza para la Challenge del próximo año) además de un 40% de españoles que habían comprado las entradas hace meses.

Sin tratarse de un récord como los anteriores, la final de la Challenge registró su segunda mejor entrada de la historia con cerca de 33.000 espectadores. Si bien ya os apunto desde aquí que miles de españoles con entrada se quedaron fuera de San Mamés tomando cerveza y comiendo chuletones y es que la hora de la cena quizá no es la mejor para la afición autóctona.

La apoteosis del fin de semana llegó cuando tenía que llegar. Un San Mamés lleno para ver la final entre Racing y Leinster con los irlandeses cumpliendo el papel de favoritos y levantando la Copa. Ni una butaca libre en la Catedral, según mis testigos, para ver el gran partido.

Y fuera del estadio la Policía Local de Bilbao agradeciendo a todas las aficiones su comportamiento, no es de extrañar teniendo en cuenta los dos graves altercados sufridos en los aledaños de San Mamés durante la presente temporada.

Por cierto la final olvidada de Enisei y Heidelberg presentó una más que apañada entrada en Fadura para ver a los rusos levantar la Copa.

España se acaba de confirmar en Bilbao como el gran destino turístico del rugby europeo y mundial, si tenemos en cuenta en gran test match disputado en Anoeta entre Tonga y Estados Unidos que va a ir a más en los próximos años. Pero como decía el compañero Phil no podemos quedarnos en recibir grandes espetáculos, tenemos que organizarlos con equipos españoles. La final de la Copa del Rey es el camino a seguir pero necesitamos a la selección en un gran estadio y ante un gran país para disputar un gran test match de repercusión internacional.

Rugby Europe nos cortó ese camino tras robarnos el partido ante Bélgica (no lo digo yo, lo dijo Jesús Moreno) y World Rugby parecía que iba a arreglar ese entuerto. Si nuestros jugadores no podían jugar con España que seamos sancionados pero sea o no así, World Rugby y todo el planeta oval acaban de ver que nuestro país es el gran nuevo mercado que el rugby estaba buscando, no como país sino como la sede europea de los grandes eventos, que al menos uno de ellos tenga protagonismo español. Está en su mano.

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